Comenzaron siendo escorts Madrid por separado. Una más madura, más segura, me atrevería a decir que experimentada. La otra muy joven, con un físico que pedía permiso para poder entrar, poca experiencia (mejor decir ninguna) pero con muchas ganas de aprender. Ambas tímidas, o quizás sólo a la entrada. Por separado dos chicas normales, de esas que ves por la calle y no te dicen nada. Juntas sexys, morbosas y hasta descaradas.

Con los días se encontraban, coincidían en el mismo horario, se pedían permiso para entrar al baño, conversaban poco y de temas neutros. De repente, alguno de esos hombres que suben al quinto nerviosos porque el ascensor pide permiso, dice, “¿Por qué no?, pasad las dos…”.  Las escorts se miran, intentan reconocerse y no saben qué contestar. La rubia, más avispada, pispireta, atrevida, contesta. “Claro corazón, pasamos las dos contigo”. Al principio sin principio, sin saber qué hacer o por dónde empezar. El cuerpo del hombre ya desnudo, erecto, caliente, esperando lo que al final sucede. La rubia lame su cuerpo entero, mientras la jovencita menudita comienza a hacer un intento de francés, del que no sabía nada y del que se da cuenta que siente placer. La humedad invade su cuerpo.

“Quiero que la comas, que la comas de verdad”, le pide ese cliente conocido, divertido, cachondo, a la rubia. Se genera confusión. Quiere que haga lésbico real, se pregunta, -“claro, os pedí que pasárais las dos por eso”- , y es la pequeña principiante, la que comienza a recorrer con su lengua un pubis ajeno, desconocido…. las miradas se cruzan, las manos se entrelazan, los pezones se erizan, ya nada es igual, son dos escorts las que disfrutan del sexo sin tabúes. Es él quién aún se pregunta, no es lésbico lo que ví, es real, es un sexo sin fronteras.

Terminaron y todos se miraron, algo había cambiado, ya ninguno era desconocido. Tenían un secreto, quizás no fue sexo, quizás no fue nada, solo ellas dos lo saben.


Sígue a Scort Divina en Twitter y Google+ 🙂